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Hoy es otro de esos días en que veo una revista pornográfica rusa, mientras Katarzyna se parte el lomo en esa tienda de abastos afuera de la ciudad. Me consuela que ahora por lo menos comemos carne y en el baño el papel higiénico reemplazó a los panfletos comunistas que guardamos por tantos años.
La publicidad al pie de la página de la revista llama mi atención Placer a la carta, descuento en chicas seleccionadas. Busco mis llaves y en menos de diez minutos estoy en el cabaret mencionado.
La carta de las chicas en promoción me ofrece sus atractivos de oferta:
Muñeca Caliente 15
Gordita Cariñosa 8
Veterana Morbosa 5
¡Maldita sea! Los 10 polkis que tengo en el bolsillo me obligan a escoger entre la Gordita cariñosa o la Veterana Morbosa.
La elección es sencilla, siempre he preferido kilos antes que años, me tomo un par de embellecedores y llaman a mi elección.
Pero… ¡Por los bigotes de Stalin! La gordita cariñosa es mi esposa… Mañana a primera hora le diré que se ponga a dieta.
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