Botellita de Jerez |

“¡Oh! San Antonio, no te estés haciendo pato
y consígueme marido aunque te tardes un rato.
Si no lo haces, te va a pesar
pues de cabeza te has de quedar.”
“La guagua ya está en edad de merecer, no conviene que se le pase el tren”, sentenció la tía de mi madre, matrona severa pero justa, después de observarme detenidamente en un evento social familiar. La noticia se esparció como pólvora, alcanzando todos los nodos de la red femenina de la familia de Jerez. De poco valieron mis protestas, aclaraciones sobre prioridades profesionales y de realización personal, y alegatos feministas de las opciones de las mujeres de las nuevas generaciones, y su completitud aún sin establecer los vínculos esclavizantes de los matrimonios tradicionales, que eran más contratos de compra-venta que…
Bullshit! La orden fue dada, y la familia se puso manos a la obra.
La hermana de la matrona, mujer dulce y sabia, que se jacta de haber llevado al altar a gran número de las mujeres del clan, era toda tristeza ante la imposibilidad de prestarme sus valiosos servicios de celestina y casamentera. Para mi suerte y su desdicha, vivimos en ciudades diferentes, y sus tentáculos influencias no llegan hasta la capital, donde su amplísima malla social provinciana resulta insuficiente para informarle con precisión sobre qué muchacho está ideal como para su sobrina nieta, y cuál otro es un vagabundo sin oficio ni beneficio, y, lo que es peor… cholo.
“No te pido un guapo mozo, ni lo quiero con dinero.
Sea un feo o andrajoso o hasta un simple busetero.”
En medio de su desesperación, me recomienda con la voz entrecortada en el teléfono: “hijita… por lo menos consíguete un San Antoñito y ponlo de cabeza”.
Más curiosa que desesperada, averiguo bien cómo es esto del San Antonio de cabeza entre expertos/as: mi abuela y Google.
Resulta que hay que agarrar una pequeña estatua de San Antonio de Padua, monje portugués que escogió una vida de sencillez renunciando a las abundantes riquezas de su familia, patrono de las cosas perdidas (por eso te ayuda a encontrar marido, duh!), ¡y “castigarlo”, poniéndolo cabeza abajo, clavado en un recipiente con azúcar!
Así como me lee.
Pero no se acaba ahí, se aconseja acompañar el macabro acto de una letanía diaria, que va más o menos así (con gesto amenazante, una mano en la cintura y la otra con el índice en alto, como haciendo una advertencia): “San Antoñito, San Antoñito, ¿cuándo me traes mi maridito?”.
Ponga mucho cuidado, es asunto clave que se sugiera al santo, entre líneas, así como al descuido… que a menos que le traiga pronto a su galán casamentero, no lo sacará de esa humillante posición en que lo ha colocado.
“Escúchame Toño mío, óyeme Santo glorioso,
consígueme un baboso que se atreva a ser mi esposo.”
Conversaba sobre todo esto, de manera jocosa, con una amiga del trabajo, cuando la administradora, señora mayor y aparentemente ducha en estas lides, después de escucharnos pegó un grito, y llevándose las manos al rostro en gesto de horror, nos dijo: “¡No!, ¡no hagan eso!, yo he sabido que San Antonio te trae malos maridos”.
Mientras mi amiga comentaba que San Antonio había resultado ser un santo muy mañoso y vengativo, yo pensaba: “Ah puta, encima de supersticiosas, malagradecidas.”
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
12 comentarios:
December 7th, 2007 at 2:42 am
“Estarás patas arriba y todo,
pero mira que en el fondo
te dejo no en vano
la dulce ofrenda dadivosa
de este monto de sacarosa.
Pero no me creas empalagosa.”
December 7th, 2007 at 10:28 am
Jajaja…yo sabía que para que funcione lo de San Antonio era necesario hacer que la figurita se pose sobre su cabeza sin necesidad de azúcar. Así que hace fuuu pienso que el Santo tiene la cabeza plana.
En fin el asunto casamentero siempre tiene mucha cola… Así que mejor sería conversarlo con la biela entre manos.
December 7th, 2007 at 12:23 pm
No perder el tren; hallar un busetero… vas a acabar con un taxi driver. ¿San Toñito funciona también para buscar esposa o es exclusividad de las féminas? ¿Y si el/la solicitante busca pareja del mismo sexo? A lo mejor haciéndole tres huequitos a la aureola.
December 7th, 2007 at 1:04 pm
Con la risa hasta el cogote pienso poner al tanto a mi prima que a parte de supersticiosa y malagradecida es de esas personas que no te pueden centrar su mirada en una cosa u objeto por que se le mueve el ojo.
December 7th, 2007 at 1:48 pm
15 15 15 15
15 15
15 15 15 15
15 15
15 15
15 15 15 15
Bueno, ahora que se me pasó el resentimiento anti-spam, me digno a redactar:
Yo nunca supe que significa eso de “edad de merecer”, no entiendo el chiste, ¿alguien podría explicármelo?
Ah, por ciero (o by the way como dicen algunos intrépidos) me gustó el post; no puedo esperar a que este trio de muchachas revivan con todo su esplendor.
December 7th, 2007 at 3:39 pm
No entiendo esa desesperación casi mística de muchas mujeres para conseguir marido, me parece que es falta de auto confianza porque una mujer* que se ponga algo pilas es capaz de poner de cabeza a cualquier hombre ¿o no?
Una mujer* puede -podría- (y debe -debería- ) conseguir marido el rato que le de la gana.
*Agraciada, sensual, atractiva, misteriosa o todas las anteriores, si no; no**.
**A menos que tenga harto billete o una buena herencia segura y cercana.
December 7th, 2007 at 3:44 pm
¡Por la grande!
¿Por favor bellas y comedidas bloggers dueñas del kiosko, podrían editar mi comentario anterior y borrar la cuenta de correo publicada? El control anti spam de gmail así podrá estar más tranquilo.
December 8th, 2007 at 2:23 am
> “…hacer que la figurita se pose sobre su cabeza sin necesidad de azúcar.”
Difícil le veo, a no ser que, como dices, el floreciente mercado de estatuillas haya dotado al santo con una muy útil base/plataforma en la cabeza.
Temas que se van acumulando para ser apropiadamente abordados con bielitas. A ver cuándo, finalmente, se arma.
Hiscariotte, supongo que San Antonio, a la vanguardia de los tiempos modernos, te acolita con pedidos customized.
Eljosebo, ¿nunca escuchaste esa expresión? A ver, intento una explicación. Una muchacha “en edad de merecer” está “maltoncita”, lista para casarse, en ese punto perfecto antes de que se considere que ya se quedó “para vestir santos”.
Phantom, podría ponerme a divagar largamente sobre tu reflexión, pero casi todos mis argumentos tomarían un cariz feminista. ![]()
Creo que, socialmente, una mujer tiene mayor presión por encontrar una pareja estable. Mujer que a la edad equis no se casa = solterona. Hombre que a esa misma edad no se casa = soltero codiciado.
El santo debe ser mucho más popular entre las mujeres que precisamente no poseen esas cualidades*, o no**.
December 8th, 2007 at 9:39 pm
Escúchame Toño mío, óyeme Santo glorioso,
consígueme un baboso que se atreva a ser mi esposo.
sino aunque sea un bacile
que ante la tia finja un amor hermoso
para que ella con su alma se reconcilie
y deje de buscarme destino tan espantoso
December 21st, 2007 at 1:44 pm
JAJAJAJA Y YO QUE CREIA QUE YA NO SEDABA ESTAS COSAS DE SAN ANTONIO, PENSABA QUE ERA COSAS DE ABUELAS, PERO BUENOSUERTE EN TU BUSQUEDA DE MARIDO BOTELLITA, BUENO DIFICIL QUE ENCUENTRES,POR QUE MALOS HAY A MONTON.

